Las lesiones musculares en el deporte

Introducción.

Nos centraremos en este artículo en las lesiones musculares, que suelen ocurrir cuando practicamos deporte, ya sea el que sea, porque son muy frecuentes (50% son en atletismo).

Estas lesiones van, desde la más simple que son las agujetas después de un esfuerzo que el cuerpo no está acostumbrado, hasta el desgarro completo del musculo. Normalmente es una patología que el atleta o el deportista en general descuida, a veces por el propio atleta y otras ocasiones por el mismo profesional, que a veces causa recaídas, dolores residuales, hipotonía, etc.

Las lesiones musculares principales son las que afectan sobre todo a los músculos de cintura para abajo o también llamados lesiones de los miembros inferiores. El musculo que se lesiona en primer lugar, o con más asiduidad en los atletas es el gemelo interno.

A female road runner runs down a road at dusk at Independence Pass.

Causas:

  • Balance muscular inadecuado, falta de elasticidad, mal apoyo, técnica inapropiada o deficiente, poco descanso, tipo de suelo, calzado inadecuado o desgastado, calentamiento insuficiente, exceso de tracción muscular, malas condiciones físicas.
  • Mala calidad de vida: vida incorrecta como el alcohol, el tabaco, el café en exceso.
  • Desequilibrio alimentario: dieta desestructurada, mala recuperación del déficit alimentario.
  • Deshidratación muscular: antes, durante y después del deporte. Cuando un musculo esta deshidratado, tiende a lesionarse con más facilidad.
  • Factores individuales: como el sexo, la edad, sobrepeso, pies planos o cavos, dismetrías estructurales corporales, fragilidad muscular, problemas estomacales debido a caries y otros problemas en la boca, que producen dificultades para realizar las funciones de la masticación, digestión y expulsión de alimentos sobrantes,etc.
  • Dismetría muscular entre cadenas musculares anteriores y posteriores.
  • Condiciones climatológicas adversas.
  • Aunque a nadie nos gusta estirar, suele ser una de las principales causas por la que las lesiones aparecen. Es necesario estirar siempre que acabemos un entrenamiento, porque eso devuelve el musculo a su estado de reposo con el balance equilibrado.

 

 

Tipos de lesiones:

1-. Alteraciones de la fibra sin lesiones anatómica.

1.1: calambre o rampa: contracción pasajera de algunos fascículos o fibras musculares.

Suele ser muy dolorosa y a veces imposibilita la continuidad de la competición o entrenamiento que estemos realizando durante unos segundos o minutos. Suele ceder con rapidez. Es muy frecuente en deportistas con niveles de sudoración muy alto, por falta de potasio, magnesio y calcio. También suelen venir por exigencias altas en las metas que nos ponemos para conseguir ciertos objetivos muy ambiciosos. Esto provoca una excitabilidad excesiva de las neuronas transmisoras. Por movimientos excesivos también suelen venir las agujetas o los calambres, anemia, déficit de vitamina E, o por exposición al frio.

  • Que debemos hacer.

Estirar el musculo que nos provoca la rampa, masajear la zona, hidratarnos lo suficiente, reposo inmediato, aplicar calor local en la zona. Y para prevenir esta lesión, lo mejor es calentar adecuadamente, descansar bien antes de las competiciones o entrenamientos exigentes y entrenar en buenas condiciones.

1.2. Espasmos musculares: cuantas veces nos han venido dolores repentinos musculares, y a los 2 o 3 días de descanso nos han desaparecido? Pues eso son los espasmos musculares. Con una buena tabla de estiramientos en esos primeros días, suele desparecer.

1.2.1 Que debemos hacer.

En estos casos lo mejor es hacer buenos estiramientos, aplicar calor en la zona del espasmo, masajes, trote suave los primeros días y la toma de algún antiinflamatorio de forma espontánea, ayudara a restablecer el musculo a su normalidad.

1.3. Contractura muscular.

Cuando los músculos están en exceso de tensión y no consiguen relajarse a tiempo entre 2 contracciones, provoca un exceso de tono muscular, que conlleva a la temida contractura.

Llamaremos contractura al dolor que notaremos al día siguiente en frio, después de un esfuerzo realizado, ya sea un sprint, un estiramiento violento o un sobreesfuerzo. Nunca la notaremos en caliente.

Es la forma que tiene el musculo de demostrarnos una asfixia muscular, localizable, con disfunción motora y con dolor a la palpación en una banda tensa dentro del vientre muscular.

1.3.1. Que debemos hacer.

Lo primero que hay que hacer en estos casos es disminuir la intensidad del entrenamiento y acudir a un profesional, ya sea masajista o fisioterapeuta para que con las sesiones que considere oportunas, reestablecer el musculo a su forma natural.

Se recomienda practicar deportes sin impacto para no perder mucho tono muscular, en el tiempo que cese la actividad, que normalmente en un plazo de 5-7 días ya vuelve a estar en situación normal el musculo contracturado.

Una buena hidratación, con crioterapia local las primeras 24 horas, suele ir bien. Posteriormente el profesional masajista o fisioterapeuta que te atienda, te aplicara masaje descontracturante en la zona, con ayuda de aparatos de electroterapia.

A la semana ya se puede volver con buenos calentamientos a reiniciar la actividad deportiva.

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  1. Fibras musculares con lesiones anatómicas.

Normalmente se diagnostica por ecografía, resonancia magnética, etc. A diferencia de las lesiones anteriores, estas vienen provocadas por una elongación excesiva del musculo, traspasando los límites fisiológicos. Afecta la musculo, a las terminaciones nerviosas, a los vasos sanguíneos de la zona, provocando hematomas e inflamaciones.

También pueden ocurrir por un mal gesto, movimiento brusco, falta de calentamiento o fatiga muscular.

2.1. Elongación muscular.

Lesión muy reversible. Se suele notar un dolor moderado que se recupera en las siguientes horas. No impide terminar la actividad y demuestra un dolor difuso del musculo afectado. Se produce por un estiramiento excesivo de las fibras, sin llegar a romperse. No hay hematoma. Se puede volver a la actividad en un plazo de 5-10 días. Se deben tomar antiinflamatorios.

2.1.1. Que debemos hacer.

Reposo las primeras 48 horas, vendaje compresivo, si es en la pierna e inmovilizar la parte articular afectada. Aplicar hielo local 20’ cada 2 horas.

Tratamiento con masajes para devolver la zona a su estado natural.

Cuando remita el dolor con el estiramiento y contracción muscular, se puede volver a la actividad deportiva.

2.2 Distensión muscular.

Dolor en la zona muscular localizada, con lesión anatómica, con hemorragia más o menos importante e impotencia para continuar la actividad deportiva. Suele haber retracción muscular hacia las inserciones.

El miembro afectado se inflama, habiendo aparecido una equimosis o también llamado hematoma o moratón. Eso quiere decir que ha habido rotura de venas sanguíneas que suele aparecer al día siguiente a la lesión.

2.2.1. Que debemos hacer.

Si el dolor es importante, lo primero que hay que hacer es inmovilizar, aplicar hielo y acudir a que realice un traumatólogo deportivo, una ecografía para ver el alcance de la lesión.

El tratamiento es, reposo activo. Esto quiere decir que no se puede practicar actividad que conlleve impacto en la zona pero si otros deportes que no perjudiquen la zona dañada.

No volver a realizar el deporte causante hasta desaparecidos todos los efectos y molestias causadas por la lesión.

Un buen diagnóstico hará que no queden secuelas a lo largo de la temporada, con lo cual se agradecerá por el deportista.

Ponerse en manos de profesionales en estos casos, preferiblemente fisioterapeutas, sobre todo en los primeros días para equilibrar los tejidos con todas las técnicas que estos profesionales tienen a su alcance.

  1. Roturas musculares.

Las roturas musculares, con incapacidad funcional completa, disminución de la fuerza y hemorragia. Esas son las 3 premisas que se necesitan para saber si hay rotura o no.

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Después hay 3 grados de rotura.

  • Grado 1: rotura de algunas fibras sin llegar a presentar nada más que un simple desgarro del musculo.
  • Grado 2: rotura de un gran número de fibras que hace más compleja la rehabilitación del tejido muscular dejando un hundimiento notorio en la zona de la rotura.
  • Grado 3: rotura total del musculo. Desprendimiento de las fibras del origen a la inserción o al contrario. No presenta dolor a la palpación ya que la retracción del musculo hacia las inserciones, imposibilita cualquier resistencia a la contracción.

En el caso de que la rotura se produzca, sea del grado que sea, en los músculos isquitibiales, se suelen reparar sin hacer nada, durante 2 meses, aunque eso conlleva una alineación de las fibras arbitrtariamente equivocada, con lo que puede presentar problemas para un buen funcionamiento del musculo en cuestión.

Las roturas vienen dadas por exposición  a contracciones repetidas en esfuerzos continuos, tanto en entrenes de series, como en esfuerzos largos e intensos. Los dos músculos de los isquitibiales que más se lesionan son el bíceps femoral y en semitendinoso.

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Consejos para tratar las lesiones.

  • Dejar la actividad que ha provocado la lesión. No volver a realizar el deporte que nos gusta, hasta que no tengamos certeza plena de que el proceso de recuperación ha terminado del todo. Las recaídas son muy desagradables.
  • Aplicar frio local las primeras 24-48 horas. Sesiones de 20’ cada 2 horas.
  • Ser escrupuloso con los plazos de recuperación. No tener prisa por volver a realizar la actividad es importante.
  • Hacer caso a los profesionales que solo están para ayudarte, no para molestarte

 

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